Sevilla es la novia

 

Sevilla es la novia y el novio es el río.

«Eres mi princesa», le dice al oído.

 

De todas las tierras que él ha recorrido

Sevilla es el faro que alumbra el camino.

Y la amada sueña con seguir al río,

y la de regalos que él le ha traído

de tierras lejanas, de montes altivos,

de vegas profundas, las que baña el río.

Hasta de los mares peces han subido

a rendir honores, a dejar sus nidos.

 

Sevilla es la novia y el novio es el río.

«Eres mi princesa», le dice al oído.

 

Y en llegando abril, hacen casamiento

La novia de blanco, y  él tan contento

Hércules y Cesar, le llevan el velo,

ellos le apadrinan, felices de serlo,

de ver a su niña, ¡tan bella se ha hecho!

Llegó san Fernando,  las arras trayendo

y hasta el Giraldillo se asoma ‘’pa’’  verlo,

y voltean  campanas sus sones al cielo

y las golondrinas que anuncian al viento

la buena noticia: ¡Ya llegó el momento!.

¡Llamen a sus hijos!, que vengan corriendo,

que luzcan sus trajes, que adornen floreros,

que broten jazmines  que huelan de nuevo,

que adornen balcones  geranios sin cuento,

que todos disfruten el gran casamiento.

 

Sevilla es la novia y el novio es el río.

«Eres mi princesa», le dice al oído.

 

Y el novio la abraza y la besa con mimo

Por un día para, no sigue el camino

 Le jura que siempre peinará  sus rizos,

mojará sus piernas cuando sea el estío,

regará sus plantas, le hablará al oído

 

le dirá que venga a pasear al río,

que busque los puentes, se asome al vacío

y que lance besos y flores al río.

 

Sevilla es la novia y el novio es el río.

«Eres mi princesa», le dice al oído.

 

 

Y aquellos amantes mil hijos trajeron

y  llegaron lirios y mirlos vinieron,

flores que adornaron el Olimpo entero,

mirlos que cantaron los versos más bellos,

pintores, poetas, vírgenes al cielo,

magia en la madera, fuego en el acero,

oro en porcelana, olor a romero.

Antonio, Manuel, Machados eternos

Bécquer y Vicente, Cernuda con ellos,

perros que se hablan, Cervantes ha vuelto.

Velázquez, Murillo, Aníbal el nuestro: 

hijos de Sevilla, ¡Qué grande la hicieron!

… Y el rio los lleva hacia el mundo entero

y la madre queda, los hijos se fueron.

 

Sevilla es la novia y el novio es el río.

«Eres mi princesa», le dice al oído.

 

Por la noche baja  a escuchar  palabras

que le dice el rio, ya viejo ,palabras…

Le dice que es bella, le dice su amada,

le dice te quiero, le dice sultana...

Son de amor palabras, son tiernas baladas,

y ella que se acerca  y moja su falda

y sus ojos brillan, y luce arrobada.

 

 

Sevilla es la novia y el novio es el río.

«Eres mi princesa», le dice al oído.

 

 

Y  él le cuenta cosas de tiempos pasados

de cuando eran novios, del amor jurado,

y ella le contesta:  ¡Qué hijos me has dado¡

 ¡Qué  feliz me has hecho!, siempre aquí a mi lado.

Y el día se acaba, la fiesta ha pasado,

 el río se aleja con aire cansado

rumbo a la marisma… la reina ha llorado.

 

Sevilla es la novia y el novio es el río.

«Eres mi princesa», le dice al oído.

 

José  Manuel Sánchez Chapela

Julio 2016

 

 

 

 

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